El estremecedor caso de Rawan, la niña de 8 años que falleció en su primera noche de bodas debido a una hemorragia interna masiva en Yemen, conmocionó al mundo y expuso la brutalidad más absoluta del matrimonio forzado. Sin embargo, lejos de convertirse en un punto de inflexión para erradicar esta práctica, el panorama actual refleja que la pesadilla continúa sumando víctimas en la sombra.
En la actualidad, el matrimonio infantil en Yemen sigue siendo una crisis humanitaria crítica y generalizada, la cual ha empeorado drásticamente debido a la persistencia del conflicto armado y el colapso económico.
De hecho, informes oficiales de organismos internacionales emitidos por UNICEF en el 2025, confirman que se continuan registrando de manera continua casos similares de niñas obligadas a casarse.
Situación actual y estadísticas oficiales:
- Yemen se mantiene como uno de los pocos países del mundo que no cuenta con una edad mínima legal para contraer matrimonio.
- Los vacíos legales permiten que los padres entreguen a sus hijas de cualquier edad.
- De acuerdo con el perfil de datos de UNICEF en Yemen, aproximadamente el 30% de las niñas se casan antes de cumplir los 18 años.
- Alrededor del 7% de las menores son entregadas en matrimonio antes de los 15 años. Se estima que hay 3.8 millones de mujeres viviendo en el país que fueron casadas siendo menores de edad.
¿PORQUE SIGUEN OCURRIENDO ESTOS CASOS?
Debido a la hambruna y la pobreza extrema provocada por la guerra, las familias desesperadas recurren a casar a sus hijas pequeñas para cobrar la dote económica y tener una boca menos que alimentar.
Los informes del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) advierten que el riesgo se duplica en los campamentos de refugiados internos. En estos entornos, 1 de cada 5 niñas desplazadas de entre 10 y 19 años ya está casada.
Consecuencias médicas fatales: Al igual que en el caso histórico de Rawan, los reportes médicos de la ONU alertan que 1 de cada 10 niñas menores de 18 años fallece debido a complicaciones severas durante el embarazo o el parto, ya que sus cuerpos no están biológicamente desarrollados para la gestación.

ROSTROS REALES DE UNA TRAGEDIA SILENCIOSA
Las estadísticas de los últimos años cobran vida a través de dolorosos testimonios documentados en las zonas de conflicto:
- El caso de Omnia (2024): Entregada en matrimonio a un desconocido cuando tenía apenas 12 años porque su familia no podía saldar una deuda económica debido a la enfermedad de su padre. Quedó embarazada a los 14 años, pero su bebé falleció debido a su inmadurez biológica.
- El caso de Ghada: Casada a la fuerza a los 12 años por su padre bajo la premisa económica de tener “una boca menos que alimentar“. Su esposo la sometió a graves abusos físicos y emocionales tras dar a luz a una niña a los 13 años, llegando a prohibirle salir de casa. Tras tres embarazos sumamente difíciles y un intento de suicidio provocado por la desesperación, Ghada logró escapar con el apoyo de un espacio seguro del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). A los 16 años, se convirtió en madre soltera de tres hijos, analfabeta y sin empleo.
- El testimonio de Ibtisam (2024): Obligada a casarse a los 14 años siendo forzada a abandonar su hogar por los bombardeos. Desde los campamentos de desplazados internos (donde el riesgo de matrimonio infantil se duplica), relató cómo el desplazamiento destruyó su sueño de ser médica obstetra, una profesión que anhelaba ejercer precisamente para evitar las constantes muertes de niñas en partos precoces.
El matrimonio infantil no es una tradición; es una violación de derechos humanos que condena a las niñas. Las niñas de Yemen tienen derecho a ser, simplemente, niñas.