Europa, sus ciudades, sus sociedades y sus selecciones cambiaron. La polémica se desató luego de que el expresidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, afirmara que «Francia tiene un altísimo nivel, pero sin franceses», tras la derrota de su selección ante España. A esta discusión se sumó la senadora paraguaya Celeste Amarilla, quien calificó a Kylian Mbappé como un «camerunés colonizado» tras un partido entre ambas delegaciones.
A partir de esta controversia, revisemos la realidad de cada equipo europeo.
EL SÍMBOLO DE UNA NUEVA EUROPA
La mayoría de los jugadores de la selección francesa nacieron en Francia. Sin embargo, muchos de ellos son hijos o nietos de inmigrantes procedentes de países como Argelia, Camerún, Mali, Senegal, la República Democrática del Congo o Guinea.
Entre ellos destacan:
- Kylian Mbappé: de padre camerunés y madre de ascendencia argelina.
- Eduardo Camavinga: nació en Angola y su familia es originaria de la República Democrática del Congo.
- Aurélien Tchouaméni: de ascendencia camerunesa.
- Ousmane Dembélé: con raíces familiares en Mauritania, Senegal y Mali.
- N’Golo Kanté: hijo de inmigrantes malienses.
- William Saliba: de ascendencia camerunesa.
Paradójicamente, uno de los mayores símbolos del fútbol francés comparte una historia similar: Zinedine Zidane. El campeón del mundo en 1998 y uno de los principales candidatos para asumir la dirección técnica de Francia nació en Marsella, pero es hijo de inmigrantes argelinos provenientes de la región de Cabilia.
UN FENÓMENO QUE SE REPITE
Francia no es el único caso; existen otros ejemplos resaltantes en el continente:
- España: sobresalen Lamine Yamal (padre marroquí y madre de origen ecuatoguineano), Nico Williams (padres ghaneses) y Alejandro Balde (padre de Guinea-Bisáu).
- Inglaterra: destacan figuras como Bukayo Saka (padres nigerianos), Eberechi Eze (familia nigeriana) y Marc Guéhi (nacido en Costa de Marfil).
- Alemania: cuenta con jugadores como Jamal Musiala (padre nigeriano), Antonio Rüdiger (madre de Sierra Leona) e İlkay Gündoğan (familia turca).
- Países Bajos y Portugal: el primero mantiene una fuerte presencia de futbolistas con raíces en Surinam, Ghana y sus antiguas colonias, mientras que el segundo refleja la influencia histórica de Angola, Cabo Verde y Guinea-Bisáu.
LA CLAVE ECONÓMICA: CAPTACIÓN TEMPRANA
La respuesta a este fenómeno no solo responde a factores migratorios, sino también económicos. Diversos estudios sostienen que para muchos clubes europeos es más barato captar a jóvenes talentos en África y en comunidades de origen migrante a temprana edad, que adquirir a un jugador ya consolidado en Europa. Las investigaciones de los académicos Paul Darby, Gerard Akindes y Matthew Kirwin indican que esta situación se mantiene desde la década de 1990.
«Creo que nuestro éxito proviene de la calidad de la formación, de la identificación del talento (…) y también de la inmigración africana. Cuando se observa la historia del fútbol francés, nuestra historia está estrechamente ligada a la inmigración», expresó en su momento Arsène Wenger, dirigente de la FIFA.