Líderes de 22 países miembros de la Unión Europea lo han cuestionado y los españoles salieron a las calles a defender Ceuta. Líderes de América también se han pronunciado. El mandatario estadounidense, Donald Trump, lo ha puesto como un mal ejemplo y el argentino Javier Milei acusó a Sánchez de “facilitar la inmigración descontrolada” y de “allanar el camino a las hordas extranjeras”.
LA FACTURA: TECHO, COMIDA Y SALUD CON DINERO PÚBLICO
España mantiene un sistema específico de acogida y atención humanitaria financiado con recursos públicos, a cargo de su Ministerio de Inclusión, para atender a inmigrantes que llegan por las costas o fronteras terrestres de Ceuta y Melilla. El programa les brinda alojamiento, alimentación, atención sociosanitaria de urgencia, material para necesidades básicas, ayudas económicas, traducción, acompañamiento y traslados.
Su Programa de Atención Humanitaria atendió en 2025 a 54 mil 597 personas y dispuso de 22 mil 117 plazas. Entre los atendidos figuran malienses, senegaleses, marroquíes y guineanos.
La presión sobre este sistema aumentó de forma extraordinaria tras la masiva llegada de marroquíes a Ceuta el 30 y 31 de julio de 2026. El Gobierno de Sánchez, buscando afrontar la crisis, aprobó un plan de 309 millones de euros para invertirlos en Ceuta durante los cuatro meses restantes del año, pero la mayor parte de ese dinero, 118 millones, va directamente a la acogida de los marroquíes.
QUE SE VAYAN SI VAN A ROBAR, VIOLAR Y MATAR
La indignación del pueblo español por estas medidas del Gobierno de Sánchez se trasladó a su Parlamento, donde los representantes de Vox y del Partido Popular (PP) lo encararon por exponer a su país a la inseguridad y vulnerar su soberanía.
“Los que han venido a matar, violar y robar se tienen que ir”, expresó el presidente de Vox, Santiago Abascal, en medio del debate. También reclamó la expulsión de quienes pretenden imponer “religiones extrañas y menosprecian a la mujer”, así como el retorno de menores migrantes que estén sin sus padres y de quienes hayan llegado para “vivir del esfuerzo de los españoles”.
SÁNCHEZ FUE AVISADO
Días antes de la entrada masiva de marroquíes en Ceuta, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) advirtió, el 28 y 29 de julio, sobre el riesgo de entradas irregulares a nado. Además, existe un informe policial que deja entrever la planificación y guía de migrantes por agentes marroquíes, situando a Rabat —la capital de Marruecos y, por extensión, su Gobierno— en el centro de las sospechas sobre la operación.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, acusó a Sánchez de saberlo y ocultarlo, y le lanzó una pregunta demoledora: “¿Qué sabe Marruecos de usted?”, en alusión al caso Pegasus, el programa de espionaje con el que fueron intervenidos los teléfonos del propio Sánchez y de la ministra de Defensa, Margarita Robles. Feijóo enfatizó que España no puede tener un presidente “bajo chantaje”.
“Hicieron lo correcto”, respondió Pedro Sánchez ante las interrogantes en el Congreso al defender a los agentes españoles. Según dijo, ellos tuvieron que elegir entre contener la frontera o salvar vidas. Además, negó que su Gobierno tuviera información anticipada sobre la avalancha migratoria y aseguró que los avisos previos eran “rutinarios”.
Mientras el Parlamento español exige respuestas, la Fiscalía y la Audiencia Nacional —tribunal español que investiga los casos más graves— investigan si la avalancha migratoria en Ceuta fue planificada desde Marruecos.
La crisis de Ceuta deja una lección que trasciende las fronteras: una política migratoria sin control puede terminar comprometiendo la seguridad, la soberanía y los recursos de una nación. Gobernar también implica anticiparse a las crisis, proteger a la población y garantizar que la solidaridad no se convierta en vulnerabilidad.