El periodista ucraniano Oleh Baturin reportó el 26 de septiembre casos de personas que murieron de hambre, basándose en testimonios de residentes que salieron recientemente y mantienen contacto con quienes permanecen allí. Ukrainska Pravda también recogió testimonios sobre personas que mueren de hambre.
Ucrania envió alimentos y medicinas mediante drones y, a finales de septiembre, lanzó cuatro toneladas en 100 puntos. Autoridades ucranianas denuncian que las fuerzas rusas bloquean esos drones.
Según reportes citados por el diario alemán BILD, niños piden comida y algunos cuerpos permanecen en las calles y son devorados por perros. La situación es tan extrema que algunas familias han comenzado a comer perros, mientras otros sobreviven con hierbas y maleza.
Desde la ocupación rusa, en febrero de 2022, Oleshky pasó de unos 24.000 habitantes a cerca de 2.000 civiles, entre ellos unos 50 niños. La crisis empeoró tras la destrucción de la represa de Nova Kajovka, en junio de 2023.
SALIERON POR COMIDA Y MURIERON
El 20 de septiembre, una pareja que regresaba de Radensk murió al ser alcanzada por un dron. Los intentos de abandonar Oleshky también son peligrosos por las minas y drones. Según los reportes citados por BILD, algunos civiles que intentan salir son detenidos por soldados rusos y obligados a regresar, con la amenaza: “Regresa y muere allí”.
Ucrania pide una evacuación urgente. La Cruz Roja está dispuesta a participar, pero necesita un acuerdo. Rusia reconoce problemas de abastecimiento, pero rechaza las acusaciones.