Banderas palestinas por las calles hasta la Torre Eiffel, incendios, saqueos y choques con la Policía. Lo que comenzó como protesta estudiantil terminó en una explosión nacional: el 17 de octubre dejó 2.513 detenidos y 67 encarcelados, además de 997 policías y gendarmes heridos. Cientos de comercios fueron afectados y edificios públicos incendiados, obligando al Gobierno a imponer toques de queda localizados. En París, algunas zonas quedaron bajo restricción nocturna de 23:00 a 06:00.
Detrás aparece Étudiants Musulmans de France (EMF), nacida en 1989 y rebautizada posteriormente. El Ministerio del Interior y documentos parlamentarios franceses hallaron sus vínculos con la Hermandad Musulmana, movimiento islamista nacido en Egipto en 1928 que busca llevar sus principios religiosos al ámbito político y social. La propia EMF convocó a estudiantes, profesores, trabajadores y franceses a movilizarse.
Hoy, el islam es profesado por el 10% de los franceses de 18 a 59 años, según su Instituto de Estadísticas, lo que lo convierte en la segunda religión del país.
INTENTAN REPETIR LO DE IRÁN
En las calles, un manifestante lanzó por megáfono: “Proveeremos gratuitamente de agua y electricidad a los más pobres… de autobuses… pero no se contenten con eso. Elevaremos su espiritualidad y su dignidad humana”.
La fórmula recuerda al populismo religioso que precedió a la revolución iraní: promesas sociales a cambio de una transformación espiritual y política.
Y la ola no queda en Francia. Italia vivió disturbios, saqueos y más de 270 detenidos en Milán, mientras en Reino Unido miles marcharon con banderas palestinas y hubo arrestos en protestas propalestinas.
Francia fue el primer país del G7 en reconocer oficialmente a Palestina en 2025. Israel advirtió entonces sobre las consecuencias. Hoy Europa enfrenta una pregunta incómoda: ¿si Europa no reacciona, el islamismo político terminará fracturándola… o tomándola desde dentro?