Mientras los hutíes, pertenecientes al islam chií zaidí, y las fuerzas del gobierno y sus aliados, mayoritariamente suníes, se disputan el poder en Yemen, UNICEF estima que 2,2 millones de niños menores de cinco años enfrentarán desnutrición aguda durante 2026, incluidos más de medio millón que sufrirán la forma más severa.
Yemen es un país musulmán. Los hutíes siguen el islam chií zaidí, que sostiene que Alí, primo y yerno de Mahoma, tenía un derecho especial a sucederlo como líder. Los suníes, mayoría en el país, reconocen a Abu Bakr, compañero cercano de Mahoma, como primer líder tras su muerte. Ambas corrientes tienen al Corán como texto fundamental, pero difieren sobre quién debía liderar a los musulmanes después de Mahoma.
Yemen depende enormemente de las importaciones: alrededor del 90 % de sus alimentos llegan del exterior. Cuando la guerra corta carreteras, puertos y rutas de distribución, los alimentos dejan de llegar o se vuelven demasiado caros.
GEMELOS EN PELIGRO
La tragedia se refleja en los hospitales. La BBC contó la historia de Raghad y Raad, gemelos prematuros que llegaron a un hospital de Adén en estado crítico después de que su familia huyera de los combates. El hambre, la diarrea y las precarias condiciones del desplazamiento habían debilitado sus pequeños cuerpos hasta dejarlos al borde de la muerte.
La nueva escalada de violencia ya ha obligado a más de 200.000 personas a abandonar sus hogares, agravando una crisis que lleva más de una década.
Unos luchan por el poder. Otros intentan simplemente sobrevivir.
“El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.” (Proverbios 14:31)