Esta zona de Atenas estaba rodeada de templos y santuarios dedicados a los diferentes dioses que tanto griegos como romanos veneraban. Allí se encontraban los templos más importantes de Zeus y Atenea, además de muchos otros altares y lugares de adoración erigidos en honor a varias deidades menores.
Para asegurarse de que no hubieran pasado por alto ni un solo dios, los atenienses también tenían un altar con la inscripción “al Dios desconocido”.
Entre las ruinas del antiguo Imperio Romano se han hallado varias de estas inscripciones y altares. Tres de ellas se exhiben en el Museo Arqueológico de Estambul, todas dedicadas “al dios sin nombre”, es decir, al dios cuyo nombre ellos no conocían. Estos tres ejemplos provienen de otras ciudades del Imperio Romano, así que Atenas no era la única que contaba con un altar y una inscripción como ésta.
Fuente: indubiblia.com
