Un sueño que reveló a Cristo
En su primer contacto con las cosas de Dios, Gabby soñó que se encontraba en la zona central de Nueva York cuando, de repente, vio descender a Jesús entre las nubes. En ese momento, una música celestial llenó su ser y sintió una paz indescriptible.
“Fue como si se estuviera reproduciendo una película ante mis ojos sobre quién es Jesús, qué hizo por mí, por qué lo hizo y qué significa para mí”, recuerda.
Esa revelación tocó su corazón profundamente, llevándola a un despertar espiritual.
“Él es la respuesta que he estado buscando toda mi vida. Así que ahora estoy obsesionada con la Palabra. Estoy simplemente enamorada de Dios. Literalmente, les contaré esto a todos mis amigos”, expresó con alegría.
Sin embargo, aunque esta experiencia fue poderosa, Gabby aún no estaba lista para entregarse completamente al Señor.
Un período de confusión y vacío
Después de su primera experiencia con Dios, Gabby pasó por un tiempo de incertidumbre y debilidad. Buscando llenar su vacío, se sumergió en el alcohol, la vida nocturna y el movimiento de la Nueva Era, un sistema de creencias posmodernista que mezcla diversas filosofías y espiritualidades.
Desde pequeña, había estado desconectada de la fe, pues creció en Texas en un hogar alejado de Dios. Sin embargo, en su corazón siempre existió una búsqueda de la verdad y un cuestionamiento constante sobre el propósito de la vida.
Pero al llegar a la etapa de estudios superiores, la tristeza y la frustración de no encontrar sentido en su existencia la llevaron a experimentar crisis emocionales, trastornos alimenticios y hasta convulsiones.
Finalmente, en la adultez joven, cayó en una profunda depresión, desarrollando pensamientos suicidas e incluso considerando matarse en un accidente automovilístico.
En medio de su peor momento, Jesús vino a su rescate.
Un nuevo encuentro con Dios y su restauración
Gabby recuerda que sus pensamientos suicidas eran como una constante intromisión del enemigo, llenándola de dudas sobre su propósito en la vida.
Pero Dios no la abandonó.
Después de ese período de confusión, volvió a Texas y allí tuvo su segundo encuentro divino. En un sueño, Dios la llamó al arrepentimiento y le dio una advertencia clara.
Esa experiencia fue el punto de quiebre. Finalmente, a través de la oración y la adoración, experimentó la presencia del Espíritu Santo y decidió entregarle completamente su vida a Jesús.
Hoy, su testimonio es una luz de esperanza para aquellos que atraviesan luchas similares.
Reflexión
Dios nunca se olvida de Sus hijos, aun cuando han estado lejos de Él o no han crecido con Su conocimiento. En Su infinito amor, Él busca y rescata a aquellos que están en tinieblas, dándoles una nueva oportunidad para vivir con propósito.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
A través del testimonio de Gabby, vemos cumplida otra promesa poderosa de la Biblia:
“Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra” (Salmo 71:20).
Si estás pasando por un momento de oscuridad, recuerda que Jesús es la respuesta. Él te ama y quiere restaurar tu vida.
Dios te bendiga ricamente, querida Comunidad de Impacto Evangelístico.