Brad Brandon asegura que en 13 años han visto a 7.600 musulmanes llegar a Cristo. Su trabajo comenzó atendiendo una necesidad urgente: la educación. Muchos niños fulani no podían leer ni en hausa, su lengua, ni en inglés, idioma oficial de Nigeria.
La misión construyó escuelas, pero sus maestros no evangelizan directamente a los alumnos. Buscan ganarse la confianza de sus padres y, con el tiempo, esas relaciones permiten hablarles de Jesús. Across Nigeria fue establecida formalmente en 2019, aunque Brandon comenzó a trabajar entre los fulani hace más de una década.
Los fulani no son un pueblo terrorista. Son una etnia mayoritariamente musulmana y la mayoría vive pacíficamente. Una minoría de militantes de origen fulani participa en grupos armados, algunos vinculados con organizaciones yihadistas.
Nigeria es, sin embargo, uno de los lugares más peligrosos para los cristianos. Open Doors registró 3.490 cristianos asesinados por su fe durante el período de su informe 2026. Entre los grupos que cometieron estos crímenes figuran Boko Haram —organización yihadista terrorista—, Lakurawa y militantes fulani.
EXTERRORISTA
Pero en medio de este escenario, la misión cuenta historias de transformación. Uno de sus evangelistas fue un antiguo militante fulani de Boko Haram. Tras convertirse a Cristo, comenzó a predicar y hoy viaja por África; estuvo recientemente en Chad y antes en Níger, ayudando a establecer una iglesia.
La historia llegó aún más lejos. Durante una conferencia para pastores de iglesias clandestinas en Maiduguri, ciudad donde nació Boko Haram, seis integrantes de la organización llegaron desarmados para escuchar el Evangelio. Según Brandon, los seis aceptaron a Cristo y pasaron a formar parte de iglesias clandestinas.