El islamismo en Reino Unido ha tomado forma de banda de pedófilos que secuestran a niñas, las ultrajan, las tratan como animales sometiéndolas a situaciones aberrantes y las matan. Incluso las someten a su religión y matrimonio llevándolas hasta medio Oriente. Este es un crimen que ha sido consentido por sus gobiernos y autoridades de izquierda, que han permitido el ingreso de musulmanes a este país, y no atendieron las denuncias de los familiares de las abusadas, bajo el pretexto de cometer “islamofobia” contra los agresores.
Son 250 mil menores británicas aproximadamente las víctimas en por lo menos 149 distritos, que representa el 40% del territorio del Reino Unido. Así lo revela un informe publicado por el diputado del Parlamento británico Rupert Lowe, que no tiene filiación partidista.
Según el documento, entre el 87% y 85% de los agresores sexuales actuaron bajo los preceptos de su fe musulmana. Pues, la mayoría de ellos son de origen musulmán, principalmente de ascendencia pakistaní, es decir pertenecen a bandas pakistaníes conocidas como “grooming gangs”. En su radical doctrina, ellos siguen un código basado en el honor y la vergüenza. Y por eso, los pederastas islámicos tratan a las niñas no musulmanas, y sobre todo a las blancas, como «basura blanca» o «kuffar» (infiel), que son sus presas dedicadas exclusivamente para explotación sexual.
ESTREMECEDOR
Esta investigación, realizada de manera independiente, obtuvo testimonios de sobrevivientes y de sus familiares, y en los casos se observa que los violadores musulmanes repiten el método para captar a sus víctimas. Pues, por lo general, niñas de 11 años eran abordadas por jóvenes musulmanes, quienes primero se ganaban su confianza y después les hacían creer que ya eran adultas para así lograr que consuman alcohol, cigarros y drogas. Una vez que ya habían avanzado con aquello, al pasar los meses las recogían a la salida de los colegios, en hogares de acogida o en la calle, utilizando por lo general un taxi, para llevarlas a pisos, viviendas, restaurantes u hoteles. Allí eran violadas en grupo, torturadas y grabadas para ser chantajeadas.
El informe también revela que las niñas blancas eran quemadas vivas y violadas por perros en rituales de estas bandas pakistaníes. Se detalla la existencia de las llamadas “habitaciones rojas”, con retransmisiones en directo y asesinatos, porque había filmaciones.
En el documento también se describe que varias niñas fueron forzadas a abortar con agujas de tejer, incluso a un bebé lo asesinaron delante de su madre luego de ser torturado con cigarrillos en la piel. Se registran violaciones con el uso de diferentes objetos, estrangulamientos, inmersiones bajo el agua, colgaduras, asfixias, orín sobre las víctimas.
Ante esta situación traumática, algunas niñas abortaron de manera espontánea. Otras sí lograron tener a sus bebés, pero las autoridades se los arrebataron. Otro grupo fue llevado a Oriente Medio, donde las obligaron a contraer matrimonios islámicos.
ENJAULADAS Y MARCADAS
Las niñas pequeñas, de apenas 5 o 6 años, eran atadas o encerradas en jaulas para perros. El documento detalla que había un violador llamado Muhammad, quien marcaba a sus víctimas con la letra “M” para reconocerlas como su propiedad.
Además, a las niñas se les amenazaba con cortarlas en pedazos y usarlas como comida para los cerdos.
AUTORIDADES CÓMPLICES
Los primeras denuncias sobre violaciones en manos de pakistaníes se presentaron en la década de 1990, pero la mayoría de autoridades británicas callaron o permanecieron inertes ante estos casos. Lo más indignante es que argumentan que ellos no pudieron hacer nada porque temían ser acusados de racismo contra los delincuentes musulmanes. En vez de encarcelar a los agresores sexuales, destruyeron las pruebas, los dejaron en libertad, y por el contrario convirtieron a las víctimas en criminales de racismo, tomaron represalias contra los padres que denunciaban estos hechos macabros.
En este informe se acusa con nombres y apellidos a diferentes políticos por su inacción, incluso por su complicidad en determinados casos. El jefe de la Fiscalía británica, Keir Starmer, es acusado de no haber actuado en el envío de 13 mil cartas de advertencia a los sospechosos de estas bandas.
El alcalde de Londres, Sadiq Kahn, también es acusado, ya que pese a haber tenido en sus manos documentos que daban cuenta de estas violaciones, siempre negó públicamente la existencia de bandas pakistaníes en su ciudad.
Ya en años anteriores se había denunciado la existencia de varios casos de violación por parte de los pakistaníes, pero trataron de minimizar los hechos. En el 2019, Dionne Miller, una expolicía británica, ante el tribunal Old Bailey recordó que en el 2008 la policía británica había recibido una orden de que cuando se tratara de jóvenes que estaban siendo explotadas sexualmente, se considerara que ellas habían tomado una “decisión informada sobre su comportamiento sexual”, por lo que la policía no debía involucrarse. “¿Lo sabían? ¡Qué vergüenza para ellos! ¿Desde cuándo la policía no investiga una violación? ¿Desde cuándo los niños menores de edad pueden tomar decisiones informadas sobre su comportamiento sexual?”, expresó aquella expolicía.
UNA INVESTIGACIÓN INDEPENDIENTE
Las violaciones a menores en manos de aquellos musulmanes, conocida a voces por muchos años, ha generado gran conmoción que ha impulsado esta investigación independiente, liderada por el diputado Rupert Lowe con el apoyo de empresarios como Elon Musk y activistas como Tommy Robinson, entre otros.