EL GRAN apóstol Pablo nos ofrece, en el primer capítulo de su epístola a los Romanos, un bosquejo en escala descendente de la vida espiritual y moral de la raza humana, desde su creación hasta los días del fin.
Rechazo de la verdad: Aunque Dios se dio a conocer claramente a través de la creación, el hombre decidió no glorificarlo ni darle gracias.
Oscurecimiento intelectual e idolatría: Al confiar en sus propios razonamientos y filosofías vanas, el entendimiento humano se entenebreció, cayendo en la necedad de adorar imágenes de hombres y animales en lugar del Dios incorruptible.
Degradación física y sexual: La mentira de la idolatría llevó al deshonramiento del propio cuerpo mediante pasiones contra naturaleza (lesbianismo, homosexualidad y sodomía).
Juicio y corrupción total: Como se negaron a tener en cuenta a Dios, Él los entregó a una mente reprobada. Esto resultó en una sociedad plagada de toda clase de injusticias, maldad, soberbia, desobediencia y falta de misericordia, donde los hombres no solo practican lo malo sabiendo que es digno de muerte, sino que también aprueban a quienes lo hacen.
CONSECUENCIAS ESPIRITUALES Y FAMILIARES DE IGNORAR A DIOS
Cuando el hombre no quiere tener en cuenta a Dios, se produce la peor de todas las crisis, la crisis espiritual, y esta siempre degenera en corrupción moral.
Cuando el hombre no quiere tener en cuenta a Dios, los fundamentos de la moral, del hogar, de la familia, de la justicia, de todo lo bueno y honorable, se van a pique.
Cuando el hombre no quiere tener en cuenta a Dios se torna materialista; las torturas y la dictadura del materialismo son más crueles que cualquier dictadura política. Jesús dijo: «Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado» (Jn. 8:34).
LA REBELIÓN MORAL Y SOCIAL DEL HOMBRE
Cuando el hombre no quiere tener en cuenta a Dios se convierte en un rebelde contra Dios, y a la vez se rebela contra los padres, los maestros, el colegio, el gobierno, la cultura, la modestia, las buenas costumbres, las bellas artes; y exhibe su rebelión usando pelo y barba larga, vestimentas ridículas y mugrientas. Dios dice: «Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí» (Is. 1:2).
Cuando el hombre no quiere tener en cuenta a Dios, hasta la creación, todas las criaturas gimen, las fuentes, los ríos, los mares, el aire, el ambiente se contamina. Dice la Biblia: «Porque sabemos que toda la creación gime» (Ro. 8:22).
Cuando el hombre no quiere tener en cuenta a Dios se torna un necio, dice la Biblia: «Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad» (Sal. 53:1). Esa corrupción le hace actuar como un ser irracional, dice la Biblia: «Se corrompen como animales irracionales» (Jud. 1:10).

LA INEFICACIA DE LAS SOLUCIONES HUMANAS
Las autoridades combaten la inmoralidad, la corrupción, el lenocinio, la adicción a drogas, la delincuencia, la violencia, el terrorismo, el crimen. Se aprueban leyes, se implantan programas, se asignan millones de dólares para combatir estos males, pero todo resulta inútil, porque el mal no está en la sábana (en la cubierta), porque esos son los síntomas y los reflejos, porque todos esos males son el resultado de un solo problema, el problema espiritual del hombre.
LA OPORTUNIDAD DEL ARREPENTIMIENTO Y LA RESTAURACIÓN EN CRISTO
Y la crisis espiritual del hombre les ha venido porque ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios. A la vez que Dios denuncia esta abominable corrupción moral, en Su gran misericordia extiende Su mano amiga, y le da al hombre la oportunidad de abandonar su pecado y volver a Dios. Dice Dios: «Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana» (Is. 1:16-18).
Sí, amados, y una vez resuelto el tremendo problema espiritual del hombre, entonces todos los demás problemas van encontrando solución en Cristo.