El escándalo estalló cuando la organización de monitoreo internacional UN Watch dio a conocer su informe oficial titulado «La clasificación errónea de la UNESCO de agentes terroristas como periodistas en Gaza». Este documento destaca cómo el propio orgullo del grupo terrorista Hamás por celebrar a sus «mártires» militares terminó revelando la verdadera identidad de estas personas.
De día, estos hombres portaban chalecos azules con la palabra «PRESS» (Prensa) y cámaras fotográficas; sin embargo, de noche, empuñaban fusiles de asalto y planificaban emboscadas. El expediente advierte que la UNESCO insistió en condenar a Israel e ignoró evidencias públicas contundentes. Uno de los ejemplos más claros es el de Mohammed Washah, un conocido corresponsal cuyas fotos operando armamento antitanque ya habían sido incautadas y expuestas públicamente años antes de su muerte.
Otro caso impactante es el de Anas Al-Sharif, a quien las cadenas internacionales consideraban un periodista víctima de Israel, pero hoy se confirma que era jefe de una célula terrorista del Batallón Jabaliya Oriental de Hamás. También destacan los nombres de Hamza Al-Dahdouh y Mustafa Thuraya, cuyas identidades militares paralelas forman parte de la auditoría. Incluso el caso de Mohammad Jarghoun, catalogado por la ONU como un reportero asesinado mientras informaba el 7 de octubre de 2023, fue desmentido por las propias brigadas de Al-Qassam, que lo condecoraron como un combatiente activo abatido durante los ataques armados de ese mismo día en territorio israelí.
CANAL PARA LA DESINFORMACIÓN DE HAMÁS
«La UNESCO se ha convertido en un canal para la desinformación de Hamás», afirmó Neuer.
«Cuando una agencia de la ONU conmemora públicamente a terroristas como periodistas y no corrige la información incluso después de que Hamás reconoce que eran combatientes, esto socava la credibilidad de la ONU y perjudica la integridad de los verdaderos periodistas que arriesgan sus vidas informando desde zonas de conflicto».
INDIGNACIÓN EN EL SECTOR PERIODÍSTICO
Todo esto ha generado una reacción en cadena. Organismos internacionales de prensa, como el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), han iniciado auditorías internas de emergencia para retirar discretamente a estos combatientes de sus bases de datos de reporteros caídos. La queja formal presentada ante la ONU advierte que mantener estos nombres en los altares de la libertad de prensa destruye la confianza internacional y deja desprotegidos a los verdaderos corresponsales civiles que ejercen el periodismo legítimo en zonas de guerra.
En el documento de UN Watch, su director ejecutivo, Hillel Neuer, formaliza una denuncia y queja enérgica dirigida a las autoridades de la ONU. En ella exige que se retracten de manera inmediata y pública de todas las condenas emitidas contra Israel por la muerte de estos individuos. Además, solicita que se inicie una investigación independiente sobre los protocolos de la UNESCO por no detectar a estos terroristas y por haber ignorado las alertas de inteligencia y las propias publicaciones de las milicias palestinas.